Pero, ¿por qué nos falta vitamina D si vivimos rodeadas de sol? Pues, aunque el sol es la principal fuente natural de vitamina D, la sociedad y los hábitos han cambiado, ahora usamos protectores solares de alta protección, necesarios pero también bloquean la síntesis de vitamina D, pasamos también mucho más tiempo en el interior que en el exterior, etc. Para que el sol nos ayude a sintetizar la vitamina D, debemos tomarlo al menos 3 veces por semana durante 10-15 minutos sin protección, pero si revisas tu día a día, ves que al final de la semana no se cubre ese mínimo indispensable, de ahí la falta de esta vitamina.
¿Qué podemos hacer? Intenta cubrir ese tiempo de exposición al sol, no es mucho pero como es sin protección solar busca esos momentos del día que el sol no sea tan fuerte, sobre todo en verano. Pero si finalmente te es complicado conseguirlo, habla con tu médico para que te paute un suplemento. Una vez que empezamos a tomar el suplemente empezamos a notarnos de mejor ánimo, con más energía y menos dolores musculares porque la vitamina D funciona como una hormona, participa en el sistema inmune, el estado de ánimo, la salud ósea y muscular, e incluso en la absorción del calcio.
¿Cuáles son las señales de que te falta vitamina D?
- Dolor muscular o debilidad.
- Dolor óseo (especialmente en piernas o columna).
- Calambres.
- Cansancio persistente.
- En la menopausia, mayor riesgo de osteoporosis.
Con la alimentación podemos aportar algo, los alimentos más ricos en vitamina D son:
- Pescados grasos (salmón, sardinas, caballa…).
- Aceite de hígado de bacalao.
- Setas y champiñones expuestos al sol.
- Lácteos, quesos, almendras y brócoli (ricos en calcio, su aliado perfecto).






